Recordando a Bénédicte

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Hoy Bénédicte, mamá de Gavin, mi suegra o belle-mère, cumpliría 66 años.

Hace dos años, cuando murió, empecé a escribirle esta carta a Léa, para agregarla a un cuaderno que su abuela Béné le había dejado donde le narraba su vida y lo maravilloso que había sido la llegada de ella, la primera nieta a su vida. Se sentía muy dichosa de haber tenido el tiempo de conocerla pero sabía que el cáncer no le permitiría verla crecer.

Léa se reuniría con su abuela, su bonne-maman, seis meses después, y esta carta quedó inconclusa.

Hoy la quiero compartir, al mismo tiempo que envío un abrazo a Bénédicte y la bendigo por haber estado ahí para recibir a Léa. Sus cuerpos ya no están en esta tierra, pero sus espíritus no nos han dejado un solo instante desde su partida.

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Léa querida,

Tu bonne-maman Béné falleció apenas hace unos días, y me hace mucha falta. Tengo muchas ganas de escribirte sobre ella pues tú no la recordarás, y yo no quiero que se me olviden las cosas que siento que son importantes recordar acerca de ella.

Siempre he pensado que fue Béné quien presionó para que nos casáramos rápido, o por lo menos sembró la idea en la cabeza de Gavin. Con el tiempo y después de conocerla mejor me doy cuenta de que si no hubiera pensado que yo era una buena mujer para su hijo no hubiera presionado, sino todo lo contrario, así que se lo agradezco.

Siempre hizo todo por integrarme a la familia. Desde que nos casamos me dijo que yo sería una hija más, su cuarto hijo, y así me lo hizo sentir siempre, tomándome en cuenta para cualquier decisión de la familia y siempre agregando mi dirección email para los correos que enviaba. Durante los últimos meses de su vida me hablaba por teléfono sólo para platicar, ella y yo, a horas que sabía que no estaba Gavin en casa. Algunas veces de cosas que no se atrevía a hablar directamente con Gavin o con los demás. Siempre sentí que éramos confidentes, me hacía sentir importante y querida. Desde que la conocí insistía mucho en la importancia de “reciprocidad” en las relaciones así que yo también trataba de llamarla de vez en cuando, o de escribirle.

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Ella se consideraba una persona desorganizada, y yo le decía que no, que era muy organizada dentro de su desorden. Tan organizada que planeó de “pe a pa” hasta su propio entierro… pero al mismo tiempo desordenada con las cosas que tenían menos importancia para ella. Sabía muy bien cuáles eran sus prioridades. Y aunque decía que no sabía comprar regalos tenía detalles constantes hacia las personas importantes en su vida, como sus hijos, por ejemplo enviaba cartas postales por lo menos una vez al mes, y muchas veces se esmeraba haciendo su propio diseño (con hojas del jardín por ejemplo) o haciendo un dibujo. Cuando tú naciste te escribió este cuaderno contándote su vida, pues sabía que no viviría lo suficiente para platicártelo en persona. Ella escogió también las fotos importantes con las que quería que la recordaras y las pegó en el cuaderno.

Era alguien bastante disciplinada sobre todo sus últimos años cuando, por su enfermedad, el cáncer, tenía que cuidar sus energías. Sabía que tenía que guardar reposo, hacer siestas, llevar una alimentación equilibrada y así lo hacía, siempre demostrando que hacía todo lo que estaba en sus manos para vivir más y vivir bien.

Le gustaba planear siempre lo que se haría el día siguiente, y siempre tenía ideas “originales” que proponer. Su frase preferida era decir: yo propongo ideas y ustedes saben si las toman o no… aunque claro, era difícil contradecirla así que por lo general terminábamos todos aceptando sus ideas.

Para ella era tabú hablar mal de las otras personas, y aunque alguna vez lo hizo, nunca fue con mala saña sino queriendo ser empática. Eso es algo que siempre he admirado de la familia White en general, no tienen la cultura de la crítica destructiva y es muy raro escucharlos juzgar a alguien.

Era muy respetuosa también hacia sus hijos, nunca los juzgaba ni los criticaba, ni siquiera les decía las cosas sin importancia que no le gustaba de ellos (por ejemplo el pelo al ras de James o la barba de candado de Gavin…).

Nunca se metió con nuestro matrimonio ni daba consejos, ni siquiera en aspectos que para
ella eran importantes como la religión… de hecho aceptó muy bien el hecho de que decidiéramos no bautizarte y no quiso que lo hiciéramos nada más para darle gusto a ella.

Me compartía su experiencia, y entre las cosas interesantes que me dijo recuerdo su idea sobre que a los hombres no les gusta que los contradigas, los critiques o que les digas qué hacer, así que te tienes que ir con mucho tacto y solitos terminan haciendo las cosas como tú quieres pensando que fue su idea.

Me enseñó que cuando no estás segura de algo siempre puedes contestar “je vais reflechir” (lo voy a pensar), y contestar al día siguiente. Siempre después de consultarlo con la almohada las decisiones son más pensadas.

También me enseñó sobre la importancia de envolver los regalos por la sensación de sorpresa que esto genera. No es tan importante el papel, a veces lo hacía hasta con papel periódico o papel reciclado.

Su muerte estuvo llena de símbolos. Se fue el día 15 de enero, el día que “oficialmente” en Francia dejas de decir “feliz año nuevo”, para ella era importante no morirse durante las fiestas de fin de año, pues sabía que la Navidad era muy importante para Bob. El día 14 llegábamos nosotros y James a Versonnex, y ese día en la mañana Béné le dijo a su hermana Sylvie: “Sólo le pido a Dios que me deje vivir hasta hoy”.

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La tarde que llegamos, en el camino del aeropuerto a la casa todos (Bob, Gavin, James, Anne-France, tú y yo) fuimos testigos del más hermoso atardecer que jamás habíamos visto, el cielo estaba completamente rojo, impresionante… En septiembre yo le había hecho un dibujo a Béné para que lo pusiera en su cuaderno verde (nos había pedido a todos que le hiciéramos dibujos), era un atardecer.

Tu bonne-maman falleció a la mañana siguiente de que todos llegamos. Se murió muy tranquila, durante el sueño, con Bob a su lado. Sus “cuatro” hijos y tú, su única nieta, dormíamos en el piso de arriba de su casa en Versonnex, donde ella había decidido que quería morir (no en el hospital). Tratamos de darle reanimación cardiaca que tu papi y yo acabábamos de aprender unos meses antes en un curso de primeros auxilios de la Cruz Roja. Después llegaron los bomberos (en Francia son los bomberos lo que dan el servicio de ambulancia) y trataron de reanimarla, a pesar de que les dijimos que ella no quería que la reanimaran con electroshock (me lo repitió varias veces, pues tenía miedo de quedar en estado de coma, además de que decía que ella ya estaba lista para irse), los bomberos dijeron que ellos harían todo lo que estuviera en sus manos para salvarla. Pero tu abuela ya se había ido.

La misa fue en una iglesia católica, con un sacerdote católico, un jesuita y un pastor presbiteriano (una ceremonia ecuménica, que tanto defendían Bob y Béné). Bonne-maman había preparado todo a la perfección, las lecturas que se leerían, los cantos, y hasta el anuncio en el periódico y el lugar exacto en el cementerio. Cuando empezó a planear todo, meses atrás, se nos hacía un poco exagerado y fuera de lugar, pues tenía una carpeta especial con todas las instrucciones a seguir cuando ella muriera. Pero en realidad facilitó mucho la toma de decisiones y fue muy satisfactorio saber que estábamos haciendo realidad la ceremonia que ella quería. Vino muchísima gente a la ceremonia, además de su familia que es de por sí bastante grande (tiene 9 herman@s), tu abuela era alguien muy sociable y tenía muchos amigas y mucha gente la quería y la sigue queriendo y recordando.

Puntos en común entre tu abuela Bénédicte y tu mamá

Las dos hicimos estudios universitarios y nos fuimos a estudiar la maestría a otro país (ella a EUA, yo a Francia).

Durante la maestría encontramos al que sería nuestro esposo.

Las dos adoptamos el idioma de nuestra pareja (ella hablaba en inglés con Bob, yo hablo en francés con Gavin).

Las dos vivimos una vida de expatriadas y vivimos en diferentes países (Bénédicte en EUA, Jamaica, Egipto, Zambia, Tanzania, Suiza, Rusia, Indonesia y Grecia. Yo en Francia, Grenada, Guadeloupe, Chiapas, México DF, Trinidad y Tobago, Panamá…).

Acerca de LaLoren

Migrante permanente: 21 años tapatía, 1 lyonesa, 2 parisina, 2 grenadina, 1 guadalupense, 1 chiapaneca, 1.5 chilanga, 1 trinitaria, 0.5 ginebrina, 3.5 panameña, ? libanesa
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